La evolución del Budo, los grandes maestros y el legado filosófico del Karate Do y el Aikido.
Gichin Funakoshi (1868 – 1957) nació en Shuri, Okinawa. Es reconocido mundialmente como el hombre que introdujo y popularizó el Karate en la isla principal de Japón en la década de 1920.
Funakoshi modificó las técnicas okinawenses para adaptarlas al sistema educativo universitario japonés, transformando una técnica de combate mortal en un método de formación física, moral y espiritual denominado Karate-Do ("El camino de las manos vacías").
La historia de las artes marciales de Japón es la transición entre el Bujutsu (técnicas de guerra orientadas a la eficacia en el campo de batalla por la casta Samurai) y el Budo (el camino marcial como disciplina de autocontrol y perfeccionamiento humano).
A partir de la restauración Meiji (1868), las técnicas de combate cuerpo a cuerpo evolucionaron. Las artes marciales pasaron de ser herramientas de violencia a sistemas pedagógicos basados en la cortesía (Reigi), el valor, la perseverancia y la paz interior.
Morihei Ueshiba (1883 – 1969), venerado como O-Sensei, sintetizó su profundo conocimiento de escuelas antiguas de Jujutsu (como Daito-ryu Aiki-jujutsu) y kenjutsu para fundar el Aikido.
El Aikido destaca por no oponer resistencia directa al ataque. En lugar de ello, redirige la inercia y energía del agresor a través de movimientos circulares, luxaciones articulares y proyecciones dinámicas, buscando neutralizar el conflicto sin causar daño innecesario.